
Próximo a la localidad granadina de Saleres, discurre el río del mismo nombre, que durante millones de años ha erosionado el terreno formando un impresionante desfiladero kárstico.

La sierra de Albuñuelas, en la que se enclava, es de hecho un lugar prolífico en rocas meteorizadas, principalmente calizas, que constituyen la base de la formación de estos monumentos naturales.

El acceso al barranco no es complicado, como tampoco lo es el paseo entre las escarpadas paredes que lo delimitan. Esto lo hace apto para no iniciados, si bien las resbaladizas rocas nos invitan a tener cierta precaución.

Es una ruta ideal para realizar en verano, pues el río Saleres siempre lleva agua y la orografía no deja otra opción que avanzar a través del cauce.

Y aunque no se trata de un río caudaloso en ninguna época, es obvio que con el deshielo de las sierras circundantes o fuertes lluvias, puede llegar a complicarse el tránsito al no haber ninguna posible escapatoria.

Algo también peculiar de este barranco, es el juego de luces que penetra en esta época del año, cuando el sol está más elevado, haciendo del paseo toda una experiencia.



