
La garza real es una de las aves que habita en España más majestuosa y elegante, si bien se encuentra distribuida por buena parte de Europa, Asia y norte de África. Es para empezar una de las de mayor tamaño, llegando al metro de longitud y los casi dos de envergadura. De cuerpo estilizado, cuello largo y sutileza de movimientos, que la hacen inconfundible por tierra, agua y aire.

Aunque los lugares de nidificación pueden distar hasta 20 kilómetros de donde se alimenta, lo normal es que no se aleje mucho de las masas de agua, ya sea dulce o salada. Se la puede ver en las orillas de los ríos o embalses buscando peces, o bien posada en las copas de los árboles, que es donde generalmente construye sus nidos.


Pero la esbeltez por sí sola no es un arma muy eficiente en la naturaleza, sin embargo para la garza son sus mejores armas. Con sus patas zancudas se adentra en aguas poco profundas, o bien espera en la orilla el paso de las presas observando desde arriba. Con un movimiento de su largo cuello llega a ellas y con su formidable y robusto pico no hace prisioneros.


Le gusta pescar en aguas poco profundas, en solitario, en grupo o a veces acompañada de otras aves acuáticas.

Como curiosidad, cuando las aves zancudas se quedan apoyadas sobre una sola pata, incluso para dormir, lo hacen para no perder temperatura corporal.

En vuelo es igualmente inconfundible y elegante. Su posición es muy característica, con las patas estiradas, pero el cuello encogido en forma de «S», a diferencia de las cigüeñas por ejemplo. Las imponentes alas toman también una posición arqueada, dándole una silueta única.


Realmente es un espectáculo verla volar a ras del agua con tal majestuosidad, tocando sutilmente la superficie con solamente las puntas de las alas.

Solamente hay acaso un momento en el que esta gran ave baja la guardia y pierde el empaque, y es cuando pone a secar al sol «sus vergüenzas» después de un chapuzón.

Son por lo general aves migratorias, ocupando el centro-norte de Europa y Asia en verano, y la cuenca del mediterráneo y norte de África en invierno. Pero en climas más templados tiende al sedentarismo. En la península ibérica no son numerosas las poblaciones asentadas, pero están en aumento. Lo más habitual es verlas en estancias cortas durante sus migraciones o en los meses de invierno.

Pero todas las fotos corresponden sin embargo a un grupo de al menos media docena de ejemplares asentados en el embalse de Béznar (Granada) durante los años 2020 y 2021.






