
La mantis palo es es una especie de lo más espectacular dentro de su familia, pero poco conocida ya que la fama la suele acaparar su pariente la mantis religiosa. Nos llama más la atención que el macho sea devorado por la hembra durante la cópula, aunque en realidad este hecho no se produce con tanta frecuencia como nos pensamos.

También es verdad que lo que hace realmente especial a E. pennata es su capacidad de mimetizarse con el medio para pasar desapercibida tanto de presas como de depredadores, entre ellos los seres humanos.

Su aspecto y dimensiones son perfectos para no ser detectado entre la vegetación por la que deambula o se cuelga buscando presas. Su nombre «palo» lo dice todo, aunque es escueto para describir sus cualidades de mimetismo. Lo mismo se camufla entre ramas, paja seca, hierbas verdes, etc… Los machos miden entre 5 y 6 cm y tienen antenas largas y plumosas, mientras que las hembras llegan hasta los 8 cm y sus antenas son finas y más discretas.


La mantis palo se adapta camaleónicamente al medio en el más estricto sentido de la expresión. En realidad, la variedad de tonos que puede adoptar esta especie lo determina el medio en el que se encuentra durante su última muda en el tránsito de ninfa a adulto.

Éstos suelen ser colores pajizos, marrones o verdosos, pudiendo combinar tonos por las diferentes partes de su cuerpo, buscando el traje más apropiado para el lugar donde vivirá.

E. pennata se distribuye por la cuenca del mediterráneo occidental, ocupando lugares cálidos cercanos a la costa.
Si bien el macho posee unas alas largas que le permiten desplazarse en vuelo distancias cortas, no es así en la hembra, cuyas alas son más reducidas en proporción al cuerpo.


Según la mitología griega, Empusa era la guardiana del infierno, con la capacidad de cambiar de forma para beberse la sangre de los humanos. Mientras que pennata hace referencia al penacho de su cabeza.

Las fotografías fueron tomadas en el Valle de Lecrín (Granada) en los meses de abril y septiembre, en El Marquesado (Sierra Nevada nororiental) en el mes de junio y en el valle del Genal (Málaga) en el mes de junio.




