Rosal silvestre (Rosa canina)

Es difícil encontrar un jardín o parque, ya sean públicos o particulares, donde falte un rosal, pues es probablemente la flor ornamental por antonomasia en todo el planeta. Y si bien hablamos del lenguaje de las flores en general como una forma de expresar nuestros sentimientos a través del significado de cada una de ellas, en el caso de las rosas podemos encontrar todo un diccionario completo en sí mismas.

En el jardín de todos, la naturaleza, por supuesto que tampoco podía faltar. El rosal silvestre está distribuído por prácticamente medio mundo, aunque es entre el clima atlántico y el mediterráneo donde encuentra sus preferencia de crecimiento. También llamado escaramujo o tapaculos, aunque en realidad son sus frutos los que reciben estos nombres.

Sus flores son menos ostentosas y tampoco lucen el abanico de colores que encontramos en la infinidad de hibridaciones que hemos creado para nuestro deleite. Pero eso no significa que sean menos bellas que cualquiera.

Tiene a su favor algo que a menudo pasamos por alto; su genética no es resultado del capricho, sino de miles de años de evolución, que cuando menos la han hecho más resistente «a la vida». Además tiene un sin fin de aplicaciones medicinales, como las propiedades antidiarreicas de los tapaculos, lo que precisamente les da el nombre. Pero también tiene un alto contenido en vitamina C y se usa en la prevención de gripes y resfriados, o para la fragilidad capilar, hemorroides, varices, hipertensión arterial, gota, faringitis, e incluso como uso tópico en heridas y úlceras de la piel. Se emplea incluso como aceite en perfumería.

Y por si fuera poco, sus frutos sirven de alimento para toda la pequeña fauna que nos rodea.

Deja un comentario

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close