
Esta llamativa ave acuática está catalogada en España como especie de interés especial y sus complejos hábitos reproductivos son objeto de estudio de la etología (rama de la biología y la psicología que estudia el comportamiento de los animales).

Durante el cortejo se contonean en el agua erizando sus crestas y golas e imitando los movimientos del otro hasta tocarse pecho contra pecho.

Se reproduce de marzo a septiembre poniendo generalmente dos huevos. Los polluelos, que lucen rayan blancas y negras en cuello y cabeza, acompañan a sus padres, subiéndose en sus espaldas para ser transportados ocasionalmente escondidos entre las plumas.


El somormujo, torpe en el vuelo y en la carrera, es dentro del agua donde puede desarrollar sus excelentes capacidades de buceo, convirtiéndose ahí en un eficaz predador de peces y moluscos.

Es un ave abundante en buena parte del planeta, siendo migratoria en regiones frías y sedentario en las más templadas como la península ibérica. Goza de una protección especial en toda Europa y los mayores peligros a los que aquí está sometida los sufren las poblaciones asentadas en embalses destinados al aprovechamiento humano, donde las fluctuaciones del nivel del agua destruyen gran número de nidificaciones.

Las fotografías se tomaron en el embalse de Béznar (Granada).





