Descripción
Los tarays son pequeños árboles o arbustos de aspecto plumoso y aunque sus hojas escamosas se asemejan a las coníferas, no lo son. De hecho se trata de una especie caduca, quedando las hojas amarillentas ya secas en el árbol hasta que les llega la brotación primaveral.

Florecen antes del verano en los extremos de las ramas, que se cubren de nubes de pequeñas florecillas rosas, blancas o amarillas.

Quizás la característica más destacable de esta especie sea su extraordinaria capacidad de enraizamiento y un crecimiento radicular muy agresivo, comparable o superior incluso al de los sauces.

Hábitat
Tienen una asombrosa capacidad de adaptación a condiciones extremas de humedad. Lo encontramos sobre taludes secos y también sumergidos casi por completo en agua.


Se le encuentra festoneando riveras de embalses, precisamente porque no tiene competencia a la hora de tolerar fluctuaciones de los niveles de agua que pueden producirse de una estación para otra.


En cuanto al rango de temperaturas que tolera, soporta el calor extremo y heladas de hasta -12ºC. Se adapta incluso a lugares de costa por su tolerancia a suelos salinos y le gusta broncearse bien expuesto al sol.
Cultivo como bonsai
Si bien en lo estrictamente relativo al cultivo estamos ante una de las especies más sencillas para sacar adelante, no lo es tanto a la hora de trabajarla, pues no todas las técnicas se le podrán aplicar debidamente y eso condiciona su posible diseño.
Pese a que las escamas de los tarays nos recuerdan tanto a las coníferas, será un error si tratamos a nuestro árbol como si lo fuera, no sólo por tratarse de una especie caduca.
Riego y sustrato
Pocas especies van a ser tan poco exigentes en cuanto a ambos aspectos como el Tamarix. El único cuidado es no dejar el sustrato seco durante demasiado tiempo, porque aunque en la naturaleza tolera periodos de sequía prolongados, lo hace gracias a su extraordinario sistema radicular, capaz de llegar a grandes profundidades donde puede encontrar el preciado elemento.
En cuanto al sustrato tampoco hace ascos a ninguno, tolerando tanto los silíceos como calizos o salinos. Pero dado que un PH elevado dificulta en general la absorción de nutrientes y agua, sobre todo en las reducidas dimensiones de nuestras macetas, crecerá más vigoroso en condiciones de sustrato y agua poco básicos.
Trasplante
Como he mencionado antes, el Taray tiene un crecimiento subterráneo muy generoso. Por eso suele ser necesario el trasplante anual durante la fase de desarrollo al menos, en el que tampoco tendremos miedo de ser drásticos con la reducción de raíces, pues la tolera sin problemas. De hecho en cada uno de ellos nos encontraremos por lo general las macetas totalmente copadas de raíces y si no es así es posible que nuestro árbol tenga algún tipo de problema en el cultivo.
Alambrado
Va a depender del estilo que le queramos dar a nuestro árbol, pero se hace casi imprescindible el uso continuo del alambre. El principal inconveniente de esta especie como bonsai es el crecimiento totalmente recto y espigado de sus ramas, que debemos de domar una y otra vez. Otro de los problemas que presentan, es la facilidad con la que seca ramas, sobre todo de un año para el siguiente, por lo que alambrar en otoño puede no ser muy fructuoso.
Pinzado
Por esta misma tendencia a secar ramas, el pinzado en verde tiene riesgo de perder la nueva ramificación si no estuviera lo suficientemente desarrollada. Así que intentar compactarlo como si fuera un junípero es misión imposible. Pero por contra, si dejamos crecer las ramas antes de llevarlo a cabo, responderá adecuadamente incluso si lo acompañamos de defoliados, siendo éste un buen momento para aplicar el alambre.
Plagas y enfermedades
Si bien es muy resistente a enfermedades, puede ser atacado por gorgojos (Coniatus spp.) que producen una defoliación severa.
Estilos
Debido a la tendencia de las ramas a crecer totalmente erguidas y rectas, y sus hojas finas y plumosas, lo más común es verlo en estilo llorón. Pero ello requiere un continuo trabajo de alambrado que llevaremos a cabo después de ser defoliado casi por completo, dejando únicamente la hoja/ramita apical, haciéndola caer para darle ese efecto de llorón.

Multiplicación
Los Tamarix se propagan fácilmente por semilla, pero más fácilmente aun por esqueje. Basta con sumergir el extremo de una estaca en agua en primavera o verano, para que a los pocos días veamos cómo comienza a emitir raíces.

