Ésta es una seta que llama la atención por su curiosa forma de jaula, de donde es obvio que recibe el nombre. También recibe los sobrenombres de «reja del diablo» o «coz de bruja» porque antiguamente se asociaba a la mala suerte y según la mitología la usaban las brujas para sus hechizos, sin duda porque su aspecto no transmite confianza para ser ingerida y además desprende un olor fétido a carne en descomposición. Sin embargo no se trata de una seta tóxica, si bien carece de valor culinario por completo.

Eso sí, es una especie muy curiosa, no sólo por su morfología. Ese olor a carne podrida que para nosotros nos resulta repelente, le sirve precisamente para atraer a las moscas que ingieren y después defecan las esporas, propagando de esa manera la especie.

El también llamado «clatro rojo» es una seta saprófita, que se alimenta de restos orgánicos como residuos vegetales o también animales, ayudando a su descomposición. Por eso se la puede encontrar en muy diferentes hábitats como prados o bosques, bajo olivos, alcornoques o pinos, pero siempres donde son abundantes estos restos orgánicos.

No posee un pie que lo una al suelo y en su primer estado se encuentra cubierto por una membrana de color blanco que lo hace parecer un huevo. Posteriormente se abre dejando ver el carpóforo o cuerpo fructífero.

Es una seta de larga temporada, siendo más habitual en otoño, pero que también se la puede encontrar en primavera o incluso en verano o invierno, si las lluvias y las temperaturas acompañan.
Las fotografías se tomaron en el mes de abril en el valle del río Genal (Málaga)

