
La granadina sierra de Alhama limita a su vez con las malagueñas sierras de Tejeda y Almijara, siendo los picos más altos, que rondan los 2000 metros de altitud, la frontera natural de ambas provincias. Las 3 en su conjunto suman una extensión de 40.657 Ha. y fueron declaradas en 1999 como Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.

En la vertiente oriental (Sierra de Alhama de Granada) podemos encontrar las aguas turquesa del Río Verde, que atraviesan el parque de norte a sur para desembocar en la costa tropical granadina. Durante su recorrido, a través de gargantas y cañones, a los que solamente se puede acceder con autorización por lo escarpado y peligroso del recorrido, existen numerosos saltos de agua entre los blanquecinos riscos de la roca caliza y el mármol de la zona.



Mención especial merece la Cascada de los Árboles Petrificados, a la que sí es posible el acceso por senderos señalizados desde el puerto de La Cabra.

Antaño la corriente del Río Verde servía para transportar troncos hasta un aserradero situado río abajo. Muchos quedaban encajados en la roca y con el paso del tiempo el agua caliza de los mármoles dolomíticos los convirtió en piedra, pasando a formar parte del paisaje.

Junto a esta cascada se puede observar una de las numerosas cuevas que existen en la zona, que incrementan el atractivo geológico del parque, como la cueva de Funes o las famosas cuevas de Nerja.

Desde 2016, el Parque Natural está declarado Zona de Especial Conservación (ZEC), pues la biodiversidad que aquí se encuentra es espectacular. En cuanto a la fauna, la geomorfología del terreno que alterna afilados picos y profundos valles, representa un hábitat inmejorable para la cabra montés, que tiene en estas sierras uno de sus más importantes reductos, pero también para la nutria, gato montés, gineta, conejo, zorro, comadreja, jabalí o ardilla roja. También desde 2003 es una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Aquí podemos encontrar una gran variedad de águilas, como la real, perdicera, culebrera, ratonera, o también el búho real o el buitre leonado, así como una infinidad de aves menores como el azor, gavilán, mochuelo, perdiz roja, abubilla, tarabita o el pico picapinos entre otras muchas.

La amplitud altitudinal, que abarca desde la misma costa, hasta los 2066 msnm del pico de La Maroma, sumado a la influencia tanto de la costa tropical como de la cercanía del macizo de Sierra Nevada, confluyen para dotar al parque de una diversidad de flora sobresaliente. Si bien los pinares marcan la pauta, encontrando desde el pino carrasco, hasta el pino silvestre, además del salgareño, el negral o el piñonero, también habitan cercanos a las cumbres el quejigo o el endémico acer granatense. La sierra de Tejeda recibe su nombre, además, del ya menos abundante tejo, que tiene la relevancia de ser la tejeda más meridional de la península ibérica.



Por otra parte, las arenas dolomíticas propician la existencia de flora muy singular y endémica en muchos casos, como el del durillo dulce (Cotoneaster granatensis), el cambrón (Maytenus senegalensis), el piorno de crucecitas (Vella spinosa), mancaperros (Astragalus granatensis), piorno fino (Echinospartum boissieri) o piorno rosa (Hormatophylla spinosa), solamente en lo referente a arbustos.











