
Este insecto está a mitad de camino entre una mariposa y una libélula, pero no pertenece ni al orden de los lepidópteros ni al de los odonatos, sino al de los neurópteros. La disposición, colorido y forma de las alas se asemeja a las mariposas, pero sin embargo se alimenta de otros insectos de menor tamaño que captura en vuelo, como hacen las libélulas. Precisamente el nombre del género Libelloides deriva de la similitud con estas últimas.

El nombre de la especie, baeticus, proviene de Baetica, la provincia de Hispania en la época romana, que equivaldría a lo que es hoy Andalucía, la región donde más abunda este insecto.
Si bien se considera una especie endémica de toda la península ibérica, existen discrepancias tanto sobre su distribución, como sobre la distinción con otras especies de su género de gran similitud como libelloides cunii.

Los machos se distinguen de las hembras por poseer un cerco al final del abdomen, que usan a modo de pinzas para sujetar a la hembra en el momento de la cópula.


Pasan hasta dos años en estado larvario sobre el suelo, alimentándose de pequeños insectos. Después secretan hilo de seda con el que construyen el capullo en el que se produce la metamorfosis. Pero su estado de adulto dura unas escasas semanas, entre los meses de mayo y julio, cuando el sol ya calienta. De hecho es durante las horas de más irradiación cuando tienen mayor actividad.

Pasan gran parte del tiempo sujetos a hierbas altas, sobre todo gramíneas, a la espera de presas que detecta con su excelente visión, generalmente con las alas plegadas, resultando prácticamente imperceptibles.

Las fotografías se tomaron en El Parque Natural de Sierra Nevada entre finales de mayo y mediados de junio y en El Valle del Genal (Málaga) a mediados de mayo.

