Sierra Nevada (II): El Veleta.

El pico Veleta (3396 msnm) es posiblemente la cumbre más emblemática de nuestra geografía, a pesar de ser solamente la tercera de la península ibérica en altitud y la cuarta de España, tras el Teide, Mulhacén y Aneto.

Esto se debe sobre todo a lo accesible de su ascensión, propiciado por la cercanía de las pistas de esquí que cuentan con un telesilla a pocos metros de la cumbre y una pista asfaltada que llega prácticamente hasta la cima, hoy cerrada al tráfico, pero que durante muchos años tuvo el dudoso honor de ser la carretera más alta de Europa.

Pero también es un emblema por los tajos que marcan su silueta y que le dan nombre. La palabra veleta no deriva en este caso del instrumento para medir la dirección del viento, sino de la palabra árabe balata y que significa tajo o cortado.

Tajos del Veleta, con el Mulhacén de fondo.

Estos tajos llegan a tener una altura de hasta 500 metros de caída libre. Precisamente esta característica geológica propició que bajo la cara norte, en la zona conocida como el Corral del Veleta, existiera un glaciar hasta hace algo más de un siglo, cuando se fundió por primera vez. Hoy es una zona de nieves perpétuas con restos de hielo fósil que datan aproximadamente de hace 13 mil años.

Corral del Veleta con nieves perpétuas.

Mulhacén (3482 m) y Veleta (3386 m) son el epicentro y corazón de Sierra Nevada, pero escoltados de un buen puñado de tresmiles, que hacen únicas las vistas que desde sus cimas se contemplan. En un área relativamente escasa encontramos los picos de Zacatín (3320 m), Salón (3325 m), Campanario (3329 m), Cerro de los Machos (3327 m) o el más discreto en altura Pico del Caballo (3011 m), pero que cuenta con el título de ser el tresmil más meridional de toda Europa.

Es precisamente la combinación de estas dos características del Veleta, altitud y latitud, la que hace de esta cumbre un lugar inmejorable para la observación de las estrellas. A 2800 msnm está situado el observatorio astronómico del Pico Veleta, que cuenta con un radiotelescopio de 30 metros de diámetro, del Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM). Este telescopio está a la vanguardia en su género y ha sido de los más productivos de la historia de la astronomía. Con él es posible estudiar la formación de estrellas dentro de las gigantescas nubes de moléculas de las galaxias, tanto de las más cercanas como de las más alejadas conocidas del universo.

Pero incluso en este paisaje tan agreste la vida se sigue abriendo paso. Eso sí, solamente las especies más preparadas soportan las variaciones de temperatura que aquí se dan del invierno al verano, e incluso de la noche al día. Por ello muchas de las especies vegetales y algunas animales que se pueden encontrar en las proximidades del Veleta son endemismos que no es posible hallar en ningún otro lugar del planeta.

Nevadensia purpurea. Endemismo de Sierra Nevada

Hasta 80 especies botánicas se consideran únicas y exclusivas de Sierra Nevada, de entre un total de 2300 que aquí se pueden encontrar. Para hacernos una idea de la riqueza de este lugar basta un dato; aunque Sierra Nevada ocupa el 0,4% del total de la superficie de la península ibérica, en este escueto espacio se encuentra el 30% de la flora presente en todo el territorio.

Genciana de Sierra Nevada (Gentiana Sierrae)

El agua que se acumula en forma de nieve durante gran parte del año es también corresponsable de ello. De hecho de las laderas del Veleta nacen numerosos ríos, de los que unos desembocan en el Mediterráneo y otros en el Atlántico. El río Lanjarón, río Veleta o río Dúrcal están entre los primeros, mientras que el río Monachil o el río Dílar vierten sus aguas al río Genil, afluente del Guadalquivir.

Borreguiles del Veleta.

Pero a pesar de ser un emblema de la riqueza de nuestra geografía en lo botánico y geológico, el deterioro que estamos causando al Valeta desde hace ya casi un siglo está a punto de ser irreversible. Al menos, desde que fuera declarado el Parque Natural de Sierra Nevada en 1989, la carretera que permitía la afluencia masiva de vehículos a motor hasta la misma cumbre fue cerrada al tráfico, aunque el turismo que tanto en invierno como en verano sigue atrayendo la estación de Pradollano, a 2078 msnm en las mismas laderas del Veleta, no da tregua.

Según los expertos, aproximadamente el 7% de la flora nevadense podría desaparecer si no se toman medidas. 95 especies están catalogadas como vulnerables, 20 están en peligro de extinción y 8 en riesgo crítico. Y esto supone, en algunos de los casos, la total desaparición de estas especies de la faz de la tierra.

Violeta de Sierra Nevada (Viola crassiuscula). Endemismo de Sierra Nevada.

Entre otras muchas barbaridades que se han cometido con la excusa de los ingresos económicos que reporta la estación (para algunos), está la reconversión de la Laguna natural de las Yeguas, a 2891 m, en un embalse artificial que abastece la estación de Pradollano, así como los cañones de nieve artificial de las pistas de esquí.

Laguna de Las Yeguas.
Laguna de las Yeguas
Río Lanjarón

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