Llamada Falsa oronja por la relativa semejanza con la reina de las setas, oronja o yema de huevo (A. caesarea), hecho que provoca buen número de intoxicaciones dada la alta toxicidad de A. muscaria.
También se la conoce como Matamoscas, pues entre los efectos que tiene sobre los insectos está su paralización. Y por ello se ha empleado en muchas culturas y lugares del mundo como insecticida. Una forma es mezclada con leche y azúcar para atraerlos.

Es un hongo muy abundante, sobre todo en Europa, pero en general en todo el hemisferio norte, aunque también ha sido introducida en el hemisferio sur. Además es de un aspecto muy característico y asociado a ciertas mitologías. Ha sido representada como hogar de hadas, gnomos y hasta pitufos, e incluso se relaciona con Papá Noel por el color de su traje y pasa por ser consumida por sus renos, a los que proporciona la capacidad de volar, quizás por sus efectos alucinógenos.

Aun así, como ya se ha mencionado, las confusiones con otras especies son relativamente habituales, por lo que es conveniente conocerla bien, aunque son muy raros los casos en los que su ingestión lleva a la muerte.
Descripción
Se trata de un hongo que puede alcanzar un buen tamaño, semejante al de la A.caesarea. No es raro encontrar ejemplares de hasta 20cm de altura y de entre 20-25cm de diámetro de sombrero. La cutícula de éste es de un color rojo escarlata en sus primeras fases de desarrollo. Como es normal en muchas setas, los efectos climatológicos (lluvia, sol directo, etc…) pueden hacer cambiar la coloración, con lo que muchos ejemplares adultos presentan tonos más débiles y apagados, casi naranjas como los de la A. caesarea.

Como otros congéneres como la yema de huevo, brota recubierta de una volva membranosa con forma de huevo. De adulta los restos de esta volva quedan adheridos al pie en la parte inferior, en la superior formando el típico anillo propio de las amanitas y en el sombrero en forma de pequeñas escamas verrugosas. Una diferencia a tener muy en cuenta respecto a la verdadera oronja es que en ésta, los restos de la volva sobre el sombrero son grandes y uniformes.

Otra de las características que nos ayudarán mucho a la identificación de A. muscaria es el color blanco de las láminas, pie y anillo, aunque éste puede tomar ligeros tintes amarillos en el borde. Por contra, estas partes, en A. caesarea son de un tono entre amarillo y naranja.

Es una especie micorrícica, que forma simbiosis con las raíces de los árboles, proporcionando a estos agua y macroelementos como nitrógeno y fósforo y recibiendo de ellos fructosa. Prefiere suelos ácidos por lo que es común encontrarla en bosques de coníferas o bien de otros acidófilos como castaños o alcornoques, pero también entre hayas, robles o abedules. Brota desde el verano hasta el otoño.

Efectos de A. muscaria
La falsa oronja contiene varios elementos tóxicos que están presentes en diferentes concentraciones dependiendo de la época y lugar donde crecen. Los principales son el ácido iboténico y muscimol, solubles en agua, además de muscarina y mescalina.
Los primeros síntomas tras su ingestión son gastroenteritis y vómitos, antes de que comiencen a hacer efecto los neurodepresores que pueden provocar convulsiones, alucinaciones e incluso el coma.

Tradicionalmente, por esos efectos alucinógenos, han sido utilizadas por chamanes celtas, de India, Irán o Siberia, consumidas generalmente deshidratadas, fumadas o en infusión, para reducir los trastornos gastrointestinales.
Por todo ello, antes de recolectar cualquier tipo de seta, es fundamental conocer no sólo la especie de la que se trate, sino aquellas susceptibles de ser confundidas con ésta y nunca recoger aquellos ejemplares que nos susciten alguna duda.

Las fotografías fueron tomadas en el valle del río Genal (Málaga), entre los meses de octubre y enero.
