Jabalí (Sus scrofa) II: Su impacto en el mundo rural.

Según la RAE plaga es: «Aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan daños a poblaciones animales o vegetales». Por tanto la aparición de una plaga atenta contra la biodiversidad, generando a menudo un efecto en cascada, Y la biodiversidad es riqueza, Lástima que no cotice en bolsa ni que sirva para calcular el PIB de un país, seguramente otro gallo nos cantaría.

El ser humano encaja perfectamente con nuestra propia definición de plaga, resultando la sobrepoblación actual del jabalí uno de esos efectos en cascada al convertirse a su vez en otra plaga.

El impacto directo sobre el medio ambiente del crecimiento de la población del jabalí es evidente, por ejemplo erosionando el suelo y destruyendo e impidiendo así que brote vegetación. Pero hay otro impacto indirecto no menos importante del cual también es cómplice.

Una de las principales causas de la pérdida de biodiversidad en los últimos tiempos a nivel mundial ha sido la progresiva transformación de la agricultura tradicional en bastas extensiones de monocultivos y de la ganadería extensiva en intensiva, siendo al mismo tiempo causa y efecto de la despoblación rural.

Si ya de por sí es complicada la supervivencia de estas practicas tradicionales, gracias a las obscenas diferencias entre lo que perciben agricultores y ganaderos por la materia prima en origen y los precios que pagan los consumidores por ellas, no resulta precisamente de ayuda los destrozos que provocan estos ungulados en el mundo rural. La solución pasa por acometer grandes desembolsos económicos destinados a la instalación y mantenimiento de cercados, pues si bien para un marrano salvaje de 150 kg empecinado en alcanzar su objetivo, hay pocas vallas que puedan impedírselo, a una plaga de ellos…

En consecuencia, muchas ocasiones esto resulta de facto la puntilla que obliga a abandonar estas explotaciones tradicionales.

Peste Porcina Africana.

Ya en el siglo XX, los ganaderos hubieron de sacrificar millones de cerdos, solamente en España, para poder controlar la epidemia. Décadas después parece que vamos camino de que se repita la historia a nivel mundial, de nuevo con la ganadería y el mundo rural como principal damnificado y el jabalí como agente transmisor.

Por todo lo anterior es obvio que las plagas de jabalíes resultan un peligro serio tanto de salud pública, como para la agricultura y la ganadería, así como para el medio ambiente. ¿Por que entonces hemos permitido que se llegue a esta situación?

Sin duda los errores cometidos en el pasado son muchos, por unos y por otros. Pero el mayor de todos corresponde a quienes realmente tienen la obligación de evitarlos. Ministerios y consejerías que tiene la labor de velar por mantener la salud pública, por el bien de la agricultura y ganadería y el medio ambiente, llevan décadas haciendo dejación de funciones por las que perciben salario público. Pero como siempre no serán ellos los que paguen las consecuencias.

Sólo queda esperar que al menos demostremos un mínimo de la inteligencia de la que presumimos y que los animales sí tienen, que es la capacidad de aprender, para que no se vuelvan a cometer tantos errores o que algún iluminado no tenga la tentación de provocar algo como la mixomatosis del conejo, que trajo consigo un impacto en el medio ambiente casi devastador.

A ver si por fin se toman medidas adecuadas, científicas y respetuosas con todos. Y eso implica que se involucren instituciones, científicos y cazadores para establecer un control equilibrado del jabalí, porque si no, el perjudicado será una vez más el mundo rural y por el bien de todos no podemos permitirnos ese lujo.

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