El cormorán grande es un ave acuática que se puede encontrar en Europa, Asia, Oceanía, norte de África y hasta en la costa este de Norteamérica.

Habita tanto en la costa como en masas de agua dulce en el interior. Tradicionalmente en la península ibérica ha sido invernante, procedente del norte de Europa donde tiene sus lugares de cría. Pero desde principios de siglo son cada vez más numerosas las parejas que se asientan en nuestras latitudes durante todo el año.

Es de cuerpo oscuro, casi negro, con apariencia tosca y un poco prehistórica. De hecho se podría decir que es dentro del agua donde mejor se desenvuelve pues su característica más notable es su habilidad para la pesca. Si bien no presenta dimorfismo sexual, los juveniles se diferencian fácilmente de los adultos por tener el abdomen de un color mucho más claro.

Son excelentes buceadores, pues a diferencia de la mayoría de otras acuáticas, sus plumas no son totalmente impermeables. Por ello, al mojarse, les permite bajar a mayor profundidad persiguiendo a sus presas. El inconveniente que tiene esto es que con las plumas mojadas es mucho más difícil volver a levantar el vuelo, por lo que necesitan secarse después de cada chapuzón. De ahí que sea muy frecuente verlos en la característica posición de alas extendidas.

Dentro del agua se valen de sus «aletas de buceo» para moverse con gran agilidad y velocidad, ya que poseen membranas interdigitales que unen todos sus dedos, más pòtentes incluso que las de los patos.

Otra faceta casi única que potencia su capacidad de predador, es la de poder mover los ojos, con lo que no pierden de vista a su presa en los bruscos movimientos que los peces realizan para esquivar a sus captores. La posterior deglución tampoco es un problema, ya que el cormorán grande, emparentado con los pelícanos, posee una amplia garganta y no tiene mayor problema para ingerir peces de buen tamaño como truchas o carpas.

Tales son sus capacidades, que en Japón se emplea la pesca con cormorán, que consiste en atarlos con cuerdas alrededor del cuello para no permitirles tragar las presas. Cuando han realizado la captura se recoge y obliga a expulsar el pez. Acto que se convierte en reflejo con el entrenamiento.

Sin embargo en muchas otras regiones ha sido objeto de persecución, pues se considera un competidor aventajado en el arte de la pesca. Más si cabe porque es un ave gregaria que tiende a reunirse en colonias más o menos numerosas, e incluso frecuentemente también pesca en grupo acorralando a sus presas.

Ahora bien, esta excepcional ave no tiene culpa ninguna de los vertidos de residuos de todo tipo que se producen en nuestros mares y ríos, y que son la principal causa de la cada vez más escasa pesca.

Las fotografías se tomaron en el embalse de Béznar (Granada), entre los meses de octubre y febrero.






Excelentes fotos y descripción de esta ave. El bienestar de este animal lamentablemente está en riesgo, con el manejo de desechos a los espejos de agua y por cosiderarlos competidores en la pesca artesanal, pensaría yo que con una estrategía educativa a los pescadores, podría realizarle una especie de «turismo» ecológico de avistamiento de estas espectaculares aves, como otro ingreso económico.
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Muchas gracias Oscar. Tienes toda la razón. Casi siempre que se produce algún tipo de destrucción de la naturaleza la ignorancia tiene algo que ver. Debemos esforzarnos en encontrar la forma de convivir con cada especie.
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